El mundo al revés

Viernes 21 de octubre, 7 de la tarde. Pedro de Valdivia, entre Justo Estay y Ramón Munita. Y la tranquilidad que se perdió por completo.

Eran al menos cuatro, como lo muestra un video de 2.47 minutos, que circula por redes sociales. Tres contra uno. Una contienda desigual. Un grupo de jóvenes hiperventilados,  que se desplazaban en una Saveiro negra, atacó al conductor de una camioneta roja, quien iba rumbo a su hogar, junto a su familia.

Los «sensibles» pasajeros de la camioneta negra, quienes habían tenido una colisión previa, se «molestaron» porque le tocaron la bocina. Y ahí cargaron con quien ellos determinaron, arbitrariamente, que había cometido semejante «insolencia».

Y se desató la violencia contra Nicolás Flores y su familia. Le quebraron los vidrios de su vehículo, lo chocaron, le pegaron, lo apedrearon, lo acuchillaron. Hasta que éste agarró un elemento contundente y le dio de lleno a uno de los sujetos que lo agredía, quien en su huida chocó lo que quedaba de su vehículo contra un árbol.

Eran cuatro y formalizaron a uno. Sólo a Flores. Debieron ser más. ¿Cómo se puede entender eso?

Carlos Navarro, primo del conductor de la camioneta roja, calificó lo sucedido, a nivel policial y judicial, como «un chiste».

Desde la Delegación Provincial, defendieron el accionar de Carabineros, que fue apegado a protocolo. El Jefe de Gabinete, Jaime Rojas, anunció que este martes se reunirán con familiares de Nicolás Flores, el único que en este incidente no tenía antecedentes policiales. El joven fue amenazado de muerte por redes sociales

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