Se busca asesino

El asesinato de Simón impactó. Y mucho. Que un sicario entrara a matar a un lugar concurrido como una Discotheque de nuestro valle, no es algo habitual.

Al no ser común, el caso ha sido seguido muy de cerca por quienes vivimos en Aconcagua.

Por esta razón, que el joven, a quien la Fiscalia y la Brigada de Homicidios acusaron como el presunto autor de los disparos contra Simón quedara en libertad, generó una sensación de duda, de sospecha, de que había algo raro. Un arreglín.

Y debieron salir a enfrentar esta realidad.

El Fiscal Alejandro Bustos señaló que FTH fue sindicado por 3 personas como el autor de los disparos. Por eso fue detenido. Pero, tras poder acceder al sistema de grabación de las cámaras de seguridad del Kamikaze, pudieron constatar su total inocencia. El problema es que, pese a las reiteradas solicitudes, el disco duro y sus claves, recién fueron entregadas durante la tarde del día sábado para ser periciadas. El asesinato fue el viernes a las 3 de la mañana. Habían pasado más de 24 horas.

El Abogado de la Familia Cerda Martínez, Fernando Castañeda Magna, defiende cómo ha funcionado el sistema, aunque, en la práctica, hoy el asesino de Simón está suelto.

Más allá de buscar responsables, y de caer en una caza de brujas, el equipo liderado por el Fiscal Bustos, y con la Brigada de Homicidios de la PDI a cargo de las investigaciones,  sigue adelante. Hicieron la autocrítica respectiva. Saben que haber detenido a un inocente, que quedó en libertad, es un error «grave». Se amparan en que, al menos 3 testigos, acusaron a FTH. Y que la tardía entrega del DVR y sus respectivas claves, por parte del centro nocturno, generaron un problema no menor que obstaculizó la acción de la justicia.

Las imágenes ya permitieron identificar al sicario. Se trataría de un ciudadano extranjero, residente en San Felipe, a quien le encargaron matar a una persona y terminó matando a un inocente. Encontrarlo es la gran tarea de hoy. Se trata de los típicos «ajustes de cuenta» entre bandas rivales dedicadas al narcotráfico y que, en sus códigos, determinan quienes deben vivir y quienes deben morir. Justicia narco.

Y algo no menor. Deben «esconder» al autor, para evitar una escalada mayor y que caigan todos. Desde los «autores intelectuales» a los «autores materiales». Y si deben «sacrificarlo», no les temblará la mano para hacerlo.

Esa es la realidad de hoy.

Y el resto de los ciudadanos, los que ven esta verdadera película de ficción registrada frente a sus ojos, y de la cual no quieren ser protagonistas, se refugian para no ser víctimas de una bala loca, o simplemente para seguir con sus tranquilas vidas, lejos de todo peligro.

Dios nos pille confesados.

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