El traspaso de la Educación Pública, desde el Estado a los Municipios, y la creación de la Educación Particular Subvencionada, fueron de las últimas decisiones que tomó el Dictador Augusto Pinochet, antes de entregar el poder a Patricio Aylwin, a comienzos de los 90.
Tras producirse este cambio, las y los profesores comenzaron a exigir la cancelación de la denominada «deuda histórica», que no era ni más ni menos que el pago del desahucio, al cambiar de empleador.
Y eso, para la gran mayoría, nunca llegó. Sólo para quienes insistieron. Y recibieron una escuálida «reparación».
Con los años, la Educación Municipal empezó a recibir recursos; muchos recursos, lo que también ocurrió con los particulares subvencionados.
Pero, avanzando en el tiempo, los segundos crecieron y empezaron a tener mejor infraestructura, y buenos resultados.
En tiempos del Alcalde Jaime Amar, San Felipe llegó a tener 12 mil alumnos en la Dirección de Educación Municipal, el DAEM que lideraba el profesor Enrique Le-Beuffe Rocandio.
Hasta que apareció el Liceo Mixto en San Felipe. Establecimiento particular subvencionado, con copago cero y una infraestructura nueva y de primer nivel.
Y el DAEM de San Felipe comenzó a atomizarse en su base de financiamiento: las y los alumnos, pero no en su infraestructura funcionaria.
Y desde hace más de 20 años, la Municipalidad debió comenzar a cofinanciar la Educación. Costaba entender por qué las autoridades insistían en seguir administrándola, aunque les significara enormes gastos de plata. En el último tiempo, no menos de 4 mil millones de pesos al año. Una locura.
Y este 2026, a más de 3 décadas de municipalizar la educación, ésta vuelve a ser administrada por el Estado a través de los Sistemas Locales de Educación Pública, los SLEP.
Y son los nuevos vecinos ricos del barrio. Trabajarán con una subvención superior en dos veces a la actual. O sea, triplicada.
Pero San Felipe aún no puede entregar un sistema saneado a su nuevo sostenedor.
En la Municipalidad han debido realizar una serie de modificaciones presupuestarias, para entregar el sistema como corresponde.
Pero aún se deben las leyes sociales, bonos y otros beneficios.
Adicionalmente, esta semana se conoció que en el DAEM tenían talonarios donde faltaban cheques. Y sin saber si existían documentos girados, a quien y por cuanta plata. Y hace poco tiempo, una funcionaria que debía pagar las cuentas, abultaba en paralelo sus ingresos.
Un escándalo. Otro más. Hicieron lo que quisieron.
La Alcaldesa Carmen Castillo informó de este nuevo desastre al Concejo Municipal, del cual aún no se logran tener dimensiones reales. Al mismo tiempo, anunció un sumario y la presentación de una acción judicial. La misiva enviada a los ediles sólo busca resguardar la responsabilidad penal, ante la eventual demora en denunciar este nuevo delito a la Fiscalía.
Y es que la dimensión de los robos a las platas de educación es realmente insospechado.
Y no hay más.
Hoy San Felipe navega en aguas turbulentas. En las que nunca soñó ni quiso navegar.






